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NO A LA LIBERTAD CONDICIONAL PARA GENOCIDAS

NUNCA MÁS ES CÁRCEL EFECTIVA

NO OLVIDAMOS NO PERDONAMOS NO NOS RECONCILIAMOS

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PRÓXIMAS ACTIVIDADES

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PROVINCIA DE BUENOS AIRES

La escuela en la que estudió el Negrito Floreal Avellaneda lo homenajea con una baldosa que recuerda su paso por la institución y su infancia en el Partido de Vicente López. Las baldosas inmortalizan los pasos de nuestrxs 30mil para que años y años más tarde sean recordadxs por quienes transitan las mismas calles. Sumate con tu familia y amigxs!!

REPUDIO
A LOS DICHOS DEL EX FISCAL
MORENO OCAMPO

Desde su creación el 20 de diciembre de 1937, la Liga Argentina por los Derechos Humanos (originalmente, Liga Argentina por los Derechos del Hombre) estuvo firme en la defensa de los perseguidos políticos y la lucha contra el fascismo, que entonces se estaba apoderando de gran parte de Europa y estiraba sus garras hacia nuestro continente.

En el marco de las doctrinas de la seguridad nacional y de las fronteras ideológicas, la Liga

fue reiteradamente incluida entre los blancos a perseguir por parte de los militares argentinos y sus ideólogos, en su carácter de ejecutores locales de las políticas estadounidenses. Tanto los primeros libros de doctrina militar sobre la “guerra antisubversiva” (como el de Osiris Villegas) como materiales de la última dictadura señalan claramente a la Liga, por su cercanía al Partido Comunista, como una de las organizaciones que debían ser perseguidas.
La Liga estuvo dispuesta a luchar junto a todos los organismos que fueron surgiendo posteriormente, algunos de los cuales tuvieron sus primeras reuniones en el local históricamente alquilado por la Liga en Corrientes 1785.

Ningún liguista fue funcionario de la dictadura militar. Y cuando un antiguo liguista (Frondizi) llegó a ser presidente de la Nación, no sólo traicionó su acuerdo con los peronistas, sino que también prohibió reiteradamente las actividades públicas de la Liga. Porque tenía claro que denunciaríamos la represión a los trabajadores y otros sectores populares.

Al menos dos de los abogados de la Liga fueron desaparecidos durante la última dictadura: Teresa Israel, la más jóven de aquella comisión de abogadxs de la Liga, y Baldomero Valera. Nuestra actual presidenta fue secuestrada y torturada y su hijo asesinado en cautiverio; nuestro presidente anterior fue también desaparecido y torturado; Graciela Rosemblum (Presidenta de la Liga ya fallecida) pasó la dictadura atendiendo familiares y liberados; Edith Glaif (quien durante años atendía a quienes concurrían a la Liga) fue durante la dictadura enlace con los militantes chilenos que trataban de romper el cerco pinochetista; Carlos Zamorano (otro de nuestros anteriores copresidentes) estuvo preso durante los primeros años de la dictadura y, en cuando fue liberado, defendió a un militante comunista perseguido por la dictadura (entre otros, por el entonces juez federal Strassera) debido a que tenía en su poder materiales de propaganda. Y la lista podrá ser mucho mayor, incluso remontándonos a períodos anteriores, ya que el abogado rosarino (liguista y comunista) Guillermo Kehoe fue asesinado en 1964.

Por supuesto, la militancia contra la última dictadura y sus secuaces no terminó en 1983. Lo demuestra Fredy Rojas, militante liguista y comunista, asesinado por seguidores de Bussi en 1987. Pero también lo demuestran los centenares de comunistas que declararon como testigos en causas de lesa humanidad, patrocinados o no por la Liga. Entre muchos otros, Ernesto de Marco, sobreviviente de la ESMA, y Juan Carlos Comínguez, sobreviviente de Pomar.

Ni la Liga fue el único organismo que luchó contra la dictadura, ni los comunistas fueron las únicas víctimas. Pero pretender que estuvieron del lado de los torturadores y desaparecedores o que los apoyaron de alguna manera es una injuria que sólo puede entenderse en bocas de quien fuera funcionario de esa misma dictadura, como Moreno Ocampo.

DERECHO A LA 
I D E N T I D A D

La identidad, así como el cuerpo, es territorio de resistencia y disputa. 
Allí fueron los milicos y el genocidio eliminando nombres y poniendo números, machacando a golpes, asesinando a cobardes balazos y desapareciendo en el mar, pero no contaban con algu caso fantástico de la identidad: siempre vuelve a la orilla a recordarnos que no está muerto el que muere peleando, que hay que levantarse y pensar cómo atacar de nuevo, que no nos debemos acomodar al sencillo privilegio de sobrevivir. Está construida socialmente, esa identidad colectiva ha sido la semilla que germinó en los 90, que volvió a brotar con los Juicios, que vuelve a brotar con el abrazo multitudinario y federal cada vez que se encuentra a unx nietx nuevx y esa identidad individual, tan pero tan colectiva, brota entre aplausos y alegría.

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